Aumento del consumo de contenido digital 

El consumo de contenidos digitales va creciendo de manera continua a todos los niveles. La pandemia, el confinamiento y la reducción del tiempo dedicado al contacto social, derivados de la primera, han colaborado a este incremento. Durante las tres primeras semanas del confinamiento, más de 50.000 lectores españoles apostaron por primera vez por ebooks y audiolibros.

Más consumo y más usuarios potenciales apremian a las bibliotecas a la hora de implementar soluciones para la gestión de sus colecciones digitales. Independientemente de su naturaleza (comerciales, propios, de libre acceso…), poder integrar la gestión con la colección física, facilitar el acceso y el préstamo al tiempo que se ofrecen servicios adicionales como recomendaciones, clubs de lectura o boletines informativos de temática especializada, es un desafío para toda biblioteca digital que quiera responder a las demandas actuales de sus usuarios.

«Las malas bibliotecas solo construyen bibliotecas, las buenas bibliotecas construyen servicios (y una colección es solo una de muchas). Las grandes bibliotecas construyen comunidades».

 

David Lankes

 

Nuevas demandas y necesidades

2020 fue un año en el que el concepto de respuesta rápida fue un paso más allá para las bibliotecas, que tuvieron que implementar soluciones e iniciativas urgentes ante las nuevas necesidades y las demandas crecientes. Muchas bibliotecas dejaron sus redes wifi abiertas, incrementaron la inversión para ampliar los contenidos digitales y ofrecer así un catálogo mayor a los usuarios o sirvieron de punto virtual de información en la lucha contra el coronavirus, entre otras acciones.

Hoy, más que nunca, es una prioridad de las bibliotecas disponer de herramientas que se adecuen a las necesidades generales y puntuales. Soluciones robustas y manejables, para favorecer el acceso a la información, a la investigación y a la formación.

 

De la biblioteca digital a la plataforma global: el futuro inmediato

 

Las bibliotecas digitales, cada vez más necesarias

Las bibliotecas digitales ofrecen numerosos servicios que aumentan su valor añadido y permiten crear comunidades.  Los usuarios valoran cada vez más el disponer de catálogos amplios, ordenados y accesibles desde cualquier ubicación, con propuestas, actividades y servicios adicionales. Todo ello, en línea con los nuevos hábitos de consumo.

Estar al nivel de los avances técnicos y las exigentes demandas de una sociedad tan cambiante, es sin duda, uno de los desafíos más importantes del sector. Un un reto importante en la vocación de servicio a la cultura  y la sociedad que tienen las bibliotecas.

El auge de la digitalización de contenidos se puede disfrutar a través de diferentes opciones: desde la biblioteca de bibliotecas, la Biblioteca Nacional, a sus primas pequeñas, como GaliciaLe, pasando por Elejandría, especializada en libros de dominio público, Europeana, la biblioteca digital europea  o Free-Ebooks, que ofrece una amplia colección de libros gratuitos y publicados de forma gratuita por autores que colaboran con el proyecto.

 

 

De filosofía colaborativa, no podemos olvidar el Proyecto Gutenberg, la biblioteca gratuita mundial,  OpenLibra, especializada en material educativo, OpenLibrary y su catálogo de biblioteca abierto y editable o World Digital Library, que ofrece obras antiguas en formato digital y cuenta con el apoyo de la ONU.

 

 

 

Bibliotecas digitales universitarias

Dídac Martínez, Director del Servicio de Bibliotecas, Publicaciones y Archivos de la UPC, cita como uno de los cambios más relevantes que han venido de la mano de las TIC, desde la automatización de las fichas de cartón, la aparición de la biblioteca digital a través de portales con múltiples servicios favorecida por la expansión de internet y el cambio que están trayendo los propios usuarios de las bibliotecas: estudiantes y profesores acceden a las bibliotecas digitales de sus universidades y facultades a través de la última tecnología disponible, del smartphone a la tablet.

Este panorama actual demanda y provoca un cambio y una adaptación constante tanto de los espacios físicos de las bibliotecas como de las propias plataformas y herramientas de las que se valen estas para ofrecer sus servicios a través del canal digital.

 

 

Cada vez son más las universidades que son conscientes de esta necesidad y para hacerle frente apuestan por implementar bibliotecas digitales o incrementar servicios y mejoras en las que ya tienen. Es el caso de las plataformas de gestión de libros electrónicos como la d Biblioteca de la Universidad Autónoma de Madrid, la Biblioteca da Universidade da Coruña o  la Biblioteca de la Universidad de Cádiz.

 

Bibliotecas digitales en otros ámbitos

Más allá de bibliotecas públicas o y las de ámbito educativo, las bibliotecas digitales suponen un fuerte apoyo en el día a día para numerosos sectores de diferentes ámbitos laborales. No hablamos solo de investigación, también de empresas e instituciones.

En este sentido, la Biblioteca Digital de la Abogacía, que ha celebrado ya un año como buscador jurídico de referencia de la Abogacía, gracias a la versatilidad y flexibilidad de su plataforma, pudo ofrecer además el plus del acceso y consulta a los contenidos del BOE, que en esta época de pandemia ha sido una fuente aún más importante de consulta para miles de abogados que han tenido que conocer en tiempo real, además de los cambios habituales o esperables, las normativas específicas relacionadas con la pandemia.

 

La Biblioteca de Abogacía permite la consulta y acceso a los contenidos del BOE

 

No cabe duda que con el objetivo de crear comunidades de conocimiento compartido y accesible, pensar en el corto, medio y largo plazo  supone un reto. Esto implica crear una hoja de ruta minuciosa que incluya a todos los agentes (editoriales, bibliotecarios, empresas de software, administración pública, entidad privada, usuarios…) y que se apoye en un sistema técnicamente preparado.